¿QUÉ ES LA DERECHA HOY EN AMÉRICA LATINA?

 

 

 

 

 

 

Diego Raus

Director de la Carrera en Ciencia Política y Gobierno

Universidad Nacional de Lanús 

 

Hace ya unos cuantos años que se edito el texto de Norberto Bobbio “Derecha e Izquierda”, mediante el cual, el autor, proponía repensar la vigencia de ese clivaje ideológico-político, que marco la política, sobretodo occidental, durante el siglo XX. Desde este punto de partida, es necesario hoy acotar dos cuestiones: primero, la frontera entre Derecha e Izquierda se hizo cada vez más borrosa, inclinando la balanza hacia el primer término de la ecuación; segundo, en ese contexto, entender como se presenta actualmente la Derecha en América Latina.

El clivaje Derecha-Izquierda respondió durante el siglo XX a la posición político-ideológico respecto, básicamente, a la economía capitalista. En términos resumidos, respecto a defender la acumulación de capital y el libre mercado que la posibilita versus la negación del capitalismo dada su lógica dominante y expoliadora y, por ende, la necesidad política (revolucionaria) de su abolición. El contexto económico en el que se movió esta disputa fue un capitalismo que en períodos era tensionado a  sostener niveles altos de empleo y salarios y, mediante ellos, redistribuir ingresos, mientras que en otros períodos se gestionó con. lo que, a fines de siglo, constituyó la idea del Spill Over o Teoría del Derrame, por la cual la propuesta era favorecer al capital (empresas) para que ese proceso de acumulación “derramara” mediante empleos y salarios sobre el trabajo. Por lo tanto el escenario político y económico del siglo lo constituyó un equilibrio inestable de fuerzas por el cual a la predominancia temporal del trabajo le seguía la reacción y predominancia del capital. Pero siempre en el terreno y en la lógica de la economía capitalista.

El punto es, entonces, como evolucionó, en estructura y lógica procedimental, esa economía capitalista en las últimas dos décadas, entendimiento para el cual podemos partir del dato propiciado por el Banco Mundial para 2007, según el cual en ese año el capital acumulado en los mercados financieros globales fue setenta y tres veces mayor que el PBI mundial del mismo año. La tan mencionada en círculos académicos “hegemonía del capital financiero” es una certeza tan absoluta  que, para resumirla, solo basta analizar los sucesos, entre muchos, de España y Grecia en estos últimos dos años, y observar en ellos que la crisis económica causada por mecanismos de juegos financieros en  bienes (inmobiliarios) y bonos de deuda, juegos necesarios a la necesaria reproducción de esa masa de capital acumulado, cuando estalla dada su escalada especulativa (lógica procedimental), los costos a mediano y largo plazo son pagados por gobiernos primero (mediano plazo), por la sociedad después (largo plazo-costos del ajuste). Queda entonces muy claro que la gestión social y económica del mundo se está desarrollando no solo dentro del esquema de la economía capitalista sino, en ella, con la lógica absolutamente dominante de la acumulación financiera.

En términos políticos, este escenario no solo supuso una victoria ideológica de la Derecha sino que desarticuló las opciones políticas de Izquierda, produciendo la extinción de la variante eurocomunista, tan dinámica ella en los ´50, ´60 y ´70, y el arrinconamiento resignado y humillante (coaliciones contranatura) de la vieja y masiva socialdemocracia. Las nuevas formas políticas de resistencia del lado ideológico de la Izquierda –Podemos, Syriza- todavía no son más que eso, -novedades- aunque la definición de la experiencia griega las puede llevar al terreno de lo “ya conocido”. No es este escenario político posible de ser pensado como un triunfo de la Derecha (una nueva etapa del ciclo corsi e ricorsi que pensara Vico), sino entender que es una nueva Derecha, ni mejor ni peor que la Derecha del siglo XX. Solo eso y nada menos que eso: una nueva política de Derecha.

Traslademos este escenario a América Latina, añadiéndole ciertas consecuencias de los últimos 25 años en al política del área. Cualquier análisis de la política latinoamericana en ese lapso se sintetiza en este esquema: la región atravesó una crisis terminal de la matriz societal generada por el paradigma que cruzó la economía industrial sustitutiva y el estado nacional-popular a fines de los ´80, la incursión como forma de resolver esa crisis del paradigma Consenso de Washington (neoliberalismo) en los ´90, y el inicio del nuevo siglo con la progresiva instalación de gobiernos progresistas como reacción político-ideológica a las agudas y negativas consecuencias socioeconómicas causadas por el neoliberalismo. Este esquema se está reactualizando este último tiempo por la idea, para la politología vernácula, del retorno de la Derecha, o gobiernos de Derecha, en varios países de la región. Y en este sentido nuestro segundo punto: como pensar a la Derecha en América Latina dado el contexto global y la historia política contemporánea de la región.

Los gobiernos neoliberales (Derecha) de los ´90 realizaron ajustes macroeconómicos y estructurales profundos que permitieron la introducción y expansión de la economía de mercado, bajo el paradigma de la racionalidad capitalista, como nunca antes en la región. La fuerza de esa nueva economía desarticuló entramados sociales e institucionales bajo los cuales las sociedades latinoamericanas se habían pensado en gran parte del siglo XX: tendencias  a la igualdad y la movilidad social ascendente. Como señalamos más arriba, esa “deconstrucción social” hacia una sociedad de mercado produjo la reacción política que permitió la irrupción y la hegemonía progresista en el nuevo siglo.

En estos últimos años se han instalado en la región gobiernos de Derecha (Piñera, Santos), políticas de Derecha (Humala, Cartés, Peña Nieto) y opciones electorales fuertes de Derecha (Capriles, Rodas; Neves; Macri). Ahora bien, que hay de nuevo en esas Derechas?.

Un primer punto puede consistir en pensar que, como gobiernos o posibles gobiernos de Derecha, apuesten e institucionalicen mecanismos de mercado pero, dada la historia reciente de la región, no necesariamente lleven a formas mercantiles sin ningún tipo de regulación (´90´s) sino manteniendo ciertas capacidades institucionales de control y dirección eventual de los mercados, a fin de evitar “bolsones salvajes” de acumulación que a corto plazo generen situaciones y conflictos social graves.

Por un segundo punto, es posible pensar, o son evidencias de algunos de los gobiernos de Derecha de la región, que estas opciones electorales de Derecha, mantengan instituciones y políticas de integración social, desarrolladas en la etapa progresista, a partir de cierta comunión de ideas en términos de equidad e integración social pero, sobre todo, dado el potencial de estabilidad sistémica que esas políticas han probado tener, más aún ante la relación evidente que hay entre desarticulación social y fenómenos como el narcotráfico.

Tercer posible punto: el mantenimiento de instituciones y políticas integradoras obedece (experiencia instaladas) y obedecerían (opciones electorales) a un consenso en la Derecha latinoamericana, más allá incluso de lo discursivo, acerca del fracaso de la Teoría del Derrame, es decir de la confianza en el funcionamiento de  la economía de mercado como eficaz asignadota de recursos sociales y de mecanismos de equidad social. Por ese consenso, más implícito que explícito, aparece la necesidad de sostener institucionalidad estatal y política pública orientada a lo social, más allá de la intromisión -impuestos, reasignación de recursos- de los gobiernos en el mercado.

Estas breves notas no apuntan a tratar de transformar a los malos (Derecha) en buenos (Izquierda/Progresismo), ni a conformar un ideario de buenas intenciones de políticos de Derecha que se presentan en forma más humana de lo que fue tradicionalmente en América Latina. Apuntan sí al esfuerzo de análisis de las políticas implementadas estos años por gobiernos de Derecha en la región, y al esfuerzo de pensar lo nuevo (opciones electorales actuales de Derecha) desde un foco al menos diferente al tradicional. Y por supuesto, esta especificidad latinoamericana articulada al funcionamiento de  la economía global. Esa que hace que, por ejemplo, ni el gobierno más a la Izquierda que haya estado, o esté, en funciones en esta última década haya intentado, solo intentado, legislar sobre un impuesto a las transacciones financieras.

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Blog at WordPress.com.

Up ↑

%d bloggers like this: